Paciente de 3 años con dolor abdominal intenso recurrente desde hacía 8 días.
Ya había visitado el servicio de urgencias pediátricas dos veces en los 4 días anteriores. Un análisis de orina y una ecografía abdominal no mostraron alteraciones. Ante la sospecha de estreñimiento, la paciente fue enviada a casa con un laxante (Macrogol) y analgésicos. 2 semanas antes del suceso actual, la paciente tuvo diarrea y fiebre durante 2 días.
La paciente sufría dolor abdominal, especialmente por la noche. Se despertaba unas 2-3 veces con fuertes dolores y, según sus padres, con un abdomen duro. Los analgésicos no produjeron mejoría. No había fiebre, vómitos ni diarrea en ese momento. La conducta alimentaria era normal. La niña estaba correctamente vacunada según las recomendaciones.
La exploración física reveló una niña activa y sin hallazgos relevantes. El abdomen era blando a la palpación, con aumento de ruidos intestinales.
Una ecografía mostró abundantes asas intestinales llenas de heces y líquido, así como pequeña cantidad de líquido libre en el abdomen.
Se sospechó una infección gastrointestinal, siendo derivada a un estudio más completo dentro del área de pediatría en Marbella. Se realizó una PCR en heces que resultó positiva para rotavirus, confirmando el diagnóstico.
Los rotavirus se transmiten por varias vías:
- agua y alimentos contaminados
- vía fecal-oral
- infección por gotitas
Son virus muy resistentes, capaces de sobrevivir en superficies durante días. Una pequeña cantidad es suficiente para provocar infección.
La enfermedad es más frecuente entre febrero y abril. Afecta principalmente a lactantes y niños pequeños, aunque puede darse en cualquier edad.
El periodo de incubación es de 1 a 3 días. Puede cursar de forma leve o grave, con diarrea, fiebre y dolor abdominal.
En niños pequeños, la infección por rotavirus puede ser más severa, con diarrea acuosa, vómitos y riesgo de deshidratación rápida.
Debido a la pérdida de líquidos, en algunos casos es necesario tratamiento hospitalario para hidratación intravenosa, coordinado desde áreas como medicina de familia o pediatría.
En países con buena atención médica, las complicaciones graves son poco frecuentes, aunque muchos niños requieren hospitalización.
El diagnóstico se realiza mediante detección del virus en heces. No existe tratamiento causal, siendo fundamental el control de la hidratación.
Actualmente existe vacunación oral frente al rotavirus, que reduce significativamente los casos graves.
Aunque puede haber efectos secundarios leves, la vacunación es segura y eficaz. El riesgo de complicaciones como la invaginación intestinal es bajo y, de hecho, es más frecuente en infecciones naturales que en vacunados.
En caso de síntomas digestivos persistentes o dudas diagnósticas, también puede ser necesaria la valoración por especialistas en gastroenterología.
La paciente evolucionó favorablemente y se recuperó completamente.
Dr. Med. Laura Schrörs – Pediatra y Medicina Juvenil